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La Nueva España Cultura · Oviedo · julio 2022

Festival ADAR · Belmonte de Miranda

Josefina y Guillermo: un día tocan en Nueva York y otro en una panera de Leiguarda

Una pareja de músicos españoles se afinca en Belmonte de Miranda, desde donde continúa con sus proyectos internacionales y donde ha puesto en marcha un festival para llevar las artes al medio rural.

La pandemia dejó en Leiguarda, una aldea de poco más de una veintena de habitantes del concejo de Belmonte de Miranda, dos nuevos vecinos. Dos músicos de profesión que en la maleta se trajeron todo un proyecto de arte para la zona rural asturiana. Tras once años viviendo y trabajando en Nueva York —una residencia que mantienen la mitad del año— la pianista palentina Josefina Urraca y el oscense Guillermo Laporta se convencieron de que era el momento de buscarse una casa en alguna zona rural en la que afincarse casi la mitad del año.

De su búsqueda por Asturias acabaron con un pack completo de «finca, casa, cuadra, pajar, hórreo…» de los muchos que hay por rehabilitar en la región y que poco a poco han ido adecuando a sus necesidades. La vieja cuadra ya es una sala de ensayos, algo que era indispensable.

Y sin dejar pasar mucho tiempo también echaron a andar su sueño, que tiene nombre y registro: Asociación para el Desarrollo de las Artes en el Medio Rural (ADAR). Una fundación desde la que poner en marcha proyectos musicales en entornos de esa «Asturias vaciada», contando con el uso de nuevas tecnologías para revitalizar la vida en los pueblos y con ellas acercar las artes vivas a espectadores poco o nada habituados.

Colgada de esa idea hay muchas más, todas alineadas: incentivar el turismo rural a través de la cultura; conectar y dar a conocer zonas de Asturias a audiencias de todo el mundo; atraer artistas de corrientes culturales internacionales a paisajes nuevos, hasta ofrecer residencias musicales en su hórreo.

La expresión más tangible de todo eso es el Festival ADAR, que se desarrollará del 4 al 13 de agosto y tendrá programación en Leiguarda, en Grado, en El Franco y en Colunga.

No es un típico festival; nunca lo pensamos así. La idea es programar conciertos y actividades que sean una palanca de desarrollo rural, vinculando distintas propuestas artísticas a estas zonas y a la belleza de la región.

El festival, detallan, incluye conciertos de música clásica, charlas, entrevistas, conferencias, encargos a compositores y artistas visuales. Así que habrá música, conciertos visuales, videomapping, teatro multidisciplinar, street art y diseño escenográfico. Y desplegarán sus propuestas por el auditorio de As Quintas (El Franco), por el Museo de las Ayalgas de Silviella (Belmonte); por la Capilla de los Dolores, el Palacio de Fontela y el de Miranda-Valdecarzana (en Grado), por la Sala Loreto (Colunga) y hasta por el Campo de la Iglesia de Leiguarda, la casa de los promotores y la Panera Casantos.

La música es universal y sabemos que con una buena conexión entre Leiguarda y Nueva York los proyectos no tienen por qué diferir tanto.

Texto original publicado en La Nueva España.